En las últimas dos décadas, la transición ecológica ha impulsado innovaciones que han hecho nuestras tecnologías más eficientes y competitivas. Los vehículos eléctricos y las baterías avanzadas han transformado la movilidad, mientras que nuevos aislantes y sistemas de eficiencia energética permiten reducir de forma notable el consumo. Los combustibles y aparatos eficientes han disminuido la dependencia de los fósiles y han abaratado costes. Esta transformación ha modernizado hogares, empresas e industrias. Así, la lucha contra el cambio climático se ha convertido en el motor de una auténtica revolución industrial más responsable con ele medio ambiente.





